Beyoncé y Jay-Z, imagen de Tiffany

Tendencias 24 de agosto de 2021
La pareja más poderosa de la industria musical aparece por primera vez en una campaña publicitaria.
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Cuando LVMH, el gran conglomerado de firmas de lujo, se hizo por fin con Tiffany & Co. el pasado octubre (tras más de un año de litigios y el desembolso de 13.500 millones de euros), comenzó el paulatino cambio de imagen de una de las enseñas joyeras más icónicas y rentables del mundo. 

Este lunes, la revista Women’s wear daily informaba en exclusiva el siguiente gran paso en la nueva era de Tiffany & Co.: Beyoncé y Jay Z, quizá la pareja más poderosa de la industria del entretenimiento, son los nuevos rostros de la firma. Es la primera vez que protagonizan juntos una campaña y, aunque se desconoce cuánto ha desembolsado LVMH para lograrlo, se trata de un poderoso ejercicio publicitario que durará un año entero y que incluye un cortometraje dirigido por Emmanuel Adjei, que ya se encargó de los vídeos del último álbum de la artista, ‘Black is King’ y una sesión fotografiada por Mason Poole que podrá verse en los principales enclaves de Tokio, París, Londres y, por supuesto en Times Square.

El esfuerzo de LVMH por renovar la famosa historia de la marca joyera se vuelve, en este ocasión, más explícito que nunca. Beyoncé emula a la gran embajadora de Tiffany & Co. , Holly Golightly, el mítico personaje de Audrey Hepburn en ‘Desayuno con diamantes’, con moño y vestido negro, también de Givenchy. Y, por si quedaba alguna duda, en el vídeo, que verá la luz el próximo mes, la intérprete canta ‘Moon river’ al piano, mientras Jay Z filma el momento con una cámara Súper 8. El rapero, de traje y con rastas, evoca a otro gran símbolo de la escena neoyorquina, Jean Michel Basquiat, cuya historia no ha estado ligada a la de la enseña. Hasta ahora. Porque en este ejercicio de poder publicitario hay dos protagonistas semiocultos tan influyentes para el nuevo relato de la marca como el propio matrimonio.

El primero es el mítico ‘diamante Tiffany’, descubierto en Sudáfrica en 1877. Sus 287, 42 kilates lo convierten en una de las gemas más valiosas del mundo. Hasta la fecha, sólo se ha lucido en tres ocasiones: lo llevó la activista Mary Whitehouse en una gala benéfica en 1957, Hepburn en las fotos promocionales de ‘Desayuno con Diamantes’ y Lady Gaga para recoger su Oscar a la mejor canción en 2019. Beyoncé es la cuarta en llevarlo. El segundo, es la obra ‘Equals Pi’, creada por Basquiat en 1982 y que funciona como único elemento decorativo en las fotografías. LVMH se la compró hace unos meses a un coleccionista privado por un solo motivo: su color, azul turquesa, es casi idéntico al azul corporativo que la firma lleva usando más de medio siglo como marca de la casa.

Esta demostración de poder mediático va unida a la renovación paulatina de algunas de las tiendas más relevantes de la marca para que su aspecto sea coherente con esta nueva imagen. Se sabe, por ejemplo, que Peter Marino, quizá el arquitecto más emblemático en el retail de lujo, se encargará de reformar la emblemática sede de la Quinta Avenida neoyorquina durante el próximo año. Pero, probablemente, estos no serán los únicos grandes pasos que el holding dé para reinventar Tiffany. De hecho, la nueva cúpula de la firma la componen tres pesos pesados de este emporio del lujo: Alexandre Arnault, que en estos últimos años ha logrado convertir Rimowa en la empresa de maletas premium mas demandada del sector, Michael Burke y Anthony Ledru , CEO y vicepresidente comercial, respectivamente, de Louis Vuitton, la joya de la corona del conglomerado. Les ha costado tanto hacerse con ella, económica y legalmente hablando, que no sería descabellado afirmar que Tiffany & Co. se convertirá en los próximos meses en una especie de pantalla a través de la que se mostrará el liderazgo y la influencia que LVMH posee en el mercado global del lujo.

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