El 15% de los empleados públicos aún no se vacunó con una dosis

El País 23 de agosto de 2021
Todos los trabajadores estatales nacionales deberían volver el 1º de septiembre a la presencialidad. Que decisión se tomará.
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"Las personas que no se vacunaron por propia voluntad tienen que venir a trabajar", afirma la secretaria de Empleo Público, Ana Castellani.
La funcionaria explica que todos los trabajadores estatales nacionales deberán volver el 1º de septiembre a la presencialidad. Quienes no se hayan vacunado (faltan registros de un 15% de los 200 mil empleados de la administración pública) firmarán una declaración jurada en la que asumirán los riesgos.

Estacionada quedó la extensa trayectoria académica y científica de la socióloga Ana Castellani. Desde que en diciembre de 2019 debutó como funcionaria pública, está entregada al cargo de secretaria de Gestión y Empleo Público, a las órdenes del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

En los últimos días tuvo en sus manos decisiones clave: desde la revisión de las paritarias de los empleados públicos, castigados en el poder de compra en los últimos seis años más que los trabajadores en general, hasta la convocatoria para que vuelvan a la presencialidad a partir del 1º del mes próximo.

¿El 15% de los empleados públicos aún no se vacunó con una dosis?

La funcionaria remarcó que es un porcentaje muy bajo. Se supone, no se sabe bien. Es lo que sabemos hasta ahora. Esta vuelta a la presencialidad no es la presencialidad completa, que tenías antes del 20 de marzo de 2020. Vos tenés un protocolo que cumplir en cantidad de personas por metro cuadrado. No todos los edificios pueden cumplirlo. Podés encontrarte algún edificio donde toda su dotación puede ir a trabajar al mismo tiempo y otro donde es imposible. Entonces lo tenés que dividir en burbujas. Es lo mismo que en el sistema educativo. Algo de la dotación va a quedar alternando remoto y presencial. Eso a partir del 1º de septiembre porque hay que dar tiempo a varias cosas. Una, a adecuación de los protocolos a cada edificio.

“Después tenés que pedirle su situación frente a la vacunación, que se obtiene oficialmente desde el sitio de Mi Argentina para que sepamos fehacientemente cuál es el estado ante la vacuna: si tiene una dosis, dos, qué dosis, cuando te la pusiste. Hasta ahora teníamos de palabra que el 15% estaba sin vacunas, pero ahora habrá que ver los certificados”. Primero, porque el proceso de vacunación avanza y segundo, porque algunos habrán dicho que no estaban vacunados y lo estaban. Con ese universo de no vacunados hay que sentarse cara a cara con el médico legal, laboral, para que diga cuáles son los motivos de la no vacunación.

“Puede haber una parte muy minoritaria que diga “no me quiero vacunar”. Entonces el médico tratará de dejarle muy claro cuáles son los problemas de no vacunarse, los riesgos a los que está expuesto, tratará de persuadir de la importancia de vacunarse. Algunos van a insistir en que no, porque hay gente que no se vacuna por motivos religiosos y contra eso no hay un discurso médico que pueda. Entonces esas personas firmarán la declaración jurada en donde consta que no se vacunaron por propia voluntad, que han sido informados de todos los riesgos que tienen y todas las medidas de cuidado que tienen que extremar por sí y por los demás. Pero tienen que venir a trabajar. Esto fue objeto de discusión. Es una tensión”. 

¿Por qué quieren volver a la presencialidad y no siguen con el trabajo remoto?

Tengo una primera respuesta legal e institucional. Es contundente. Después viene la política. La legal institucional es que no hay regulación para el trabajo remoto en el sector público. 

¿Y la ley aprobada el año pasado?

Es para el sector privado. Las condiciones de trabajo en el sector público nacional se convienen en paritaria. ¿Por qué no podemos encarar esta discusión? Tenemos encuestas hechas, sabemos ventajas y desventajas, tenemos un proyecto de legislación comparada con otros países. No esquivamos el tema, pero no estamos en condiciones normales, donde la dotación puede estar en presencialidad completa. Cuando termine la pandemia, podremos regular la forma de trabajo remoto de una parte de la dotación que seguramente convendrá tenerla de manera remota. Ahora, ¿en qué condiciones ganará más o gana menos? ¿Ahorra porque no viene o gasta porque paga su Internet? Toda esa regulación está en discusión y se tiene que hacer cuando no tengamos que recurrir al trabajo remoto por necesidad. Con el trabajo remoto en pandemia, los sindicatos nos acompañaron sin marco legal de respaldo porque lo entendieron como una emergencia, porque no nos quedaba otra, porque si no, no podía funcionar la administración pública.

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