El boom del vinilo, un clásico con visión de futuro

Tendencias 16 de agosto de 2021
Durante el 2020, sus ventas en EEUU destronaron a los CDs por primera vez en más de 30 años. A escala, la Argentina atraviesa un fenómeno similar.
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En medio de la era Spotify, donde toda la música del mundo está a un click de distancia, una restauración conservadora gana terreno. Sus estrellas son viejos conocidos: los discos de vinilo.

En el primer semestre del 2021, en EEUU se vendieron 19,2 millones de vinilos, un 108% más que en el mismo periodo del 2020, año en el que las ventas superaron a los CDs por primera vez en casi tres décadas y medio, según la compañía MRC Data.

A escala, la Argentina vive un boom similar. Bateas, ferias y grupos en redes sociales dedicados exclusivamente a la comercialización de LPs; nuevos y pequeños equipos a precios accesibles; programas de radio que pasan música a la vieja usanza; fábricas plenas de demanda y artistas que optan por editar su material en este formato son protagonistas de un poderoso revival.

Si de música se trata, Laser Disc es toda una institución. Esta empresa familiar, que supo constituir un imperio en Latinoamérica, logró sortear el ocaso del CD y hoy se reinventa con un objetivo claro: convertir el vinilo en un bien popular. "Somos una empresa que trata de sacar el vinilo de los nichos. Los llevamos a supermercados, hacemos distintas cosas para tratar de masificar el producto. Eso se transformó en un nuevo negocio para la compañía. Donde se genera la oferta, se genera la demanda", dice a este medio Lionel Rodríguez, director de la compañía.

Rodríguez es hijo de uno de los fundadores de Laser Disc, por eso conoce al dedillo la industria. En 1989, con el advenimiento del CD, el grupo abandonó la producción de vinilos y se volcó de lleno a lo nuevo. Recién en el 2015 la idea de volver a producir vinilos tomó fuerza. El entrevistado comenta: "Veníamos importando vinilos de Europa, vendiendo en Chile. Nosotros vendíamos CDs en los supermercados. Al empezar a vender vinilos, vimos que eran productos que podían masificarse. Compramos prensas y nos pusimos manos a la obra".

Con respecto a las causas del fenómeno, el empresario cree que "la gente tiende a volver a las raíces, a tener la relación con el objeto, a apreciarlo. Tener algo tangible, el disfrute de abrir un disco, de escuchar una obra completa, de tener información de dónde se grabó, de disfrutar del arte de un vinilo y del sonido. El sonido no tiene nada que ver con Spotify o con un CD. Vos hoy vas un cumpleaños, llevás un vinilo y es un valor percibido alto. La idea es esa, tratar de manejar precios que sean accesibles. De a poco se está volviendo un bien popular".

Según afirma, los principales compradores suelen ser personas de entre 30 y 45 años, aunque hay lugar para la sorpresa. "Todavía nos estamos redescubriendo", aclara. Junto a Warner Music -licencia con la que opera Laser Disc-, la compañía coloca en el mercado local vinilos de entre $2.000 y $2.500, una diferencia considerable en comparación a los precios promedio. "En un país con tantos problemas económicos, cuesta que la gente se haga consumidora de vinilos. Nosotros, al ser fabricantes y licenciatarios del contenido, tenemos la posibilidad de bajar costos y llevar productos a que sean regalos", destaca.

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Una de las novedades del boom es que el vinilo rompió la frontera de los coleccionistas clásicos. Si bien son parte importante, no son los únicos. Así se percibe del otro lado del mostrador. Nicolás Llasen es encargado de Jarana Records, una de las disquerías de vinilos más jóvenes y destacadas. "El revival se debe a la calidad del sonido. Podés tener un disco con muy buen cuidado que lo conserve durante años. Además, está el contacto con lo físico y lo analógico. Gusta mucho tener ese contacto, ver la tapa, tener ese arte, poner el disco, el momento que genera".

Llansen no ve contradicción entre el formato físico y el desembarco de las plataformas, sino que los entiende como fenómenos complementarios. "Sin descartar lo que sería Spotify y las redes, Internet te permite buscar artistas relacionados. Tenemos muchos clientes jóvenes que les encanta coleccionar discos; que empiezan con lo que conocen y les gusta y van descubriendo más y más", detalla.

En apenas cinco años de vida, Jarana logró hacerse de un nombre entre las disquerías porteñas; ya es una referencia ineludible para cualquier amante de los vinilos. Su catálogo incluye nuevos y usados. Ubicada en Palermo, comenzó su aventura de la mano de las colecciones personales de sus dueños, con 5.000 discos, y hoy vende al público presencialmente y a través de Internet. "La pandemia abrió mucho la venta online. Se está usando mucho el envío por correo. Tenemos clientes de todo el país: de Mendoza, de Jujuy, de todos lados", explica el encargado.

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