San Cayetano

El País 08 de agosto de 2021
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Del calendario de celebraciones y conmemoraciones religiosas que importa en la Argentina, tal vez San Cayetano sea la fecha más engarzada con el escenario social de cada año. Este 7 de agosto llega a una Argentina en la que, según datos de junio del Indec, más de 2,1 millones de personas están desocupadas, están disponibles para trabajar y buscan trabajo empleo activamente. A una Argentina cuya inflación interanual supera el 50% y en la que casi seis de cada diez niños, niñas y adolescentes viven debajo de la línea de pobreza. 

Alberto Fernández y su grupo de colaboradores más cercanos sueñan con una elección de medio término que se convierta en un plebiscito favorable a sus pretensiones. Que la vacunación récord y el rebote desigual de la economía provoquen el placebo del alivio en una país que enfrenta la combinación letal de su propia crisis prolongada con la peor pandemia del último siglo. Un buen resultado en los comicios de medio término abonaría la presunción de que el Frente de Todos encontró en el Presidente el vehículo indicado para poner entre paréntesis sus diferencias y encontró la excusa para justificar el deterioro crónico.

Fuera de la quinta presidencial, la vida tiene que ver bastante más con lo que se expresó ayer en la formidable movilización de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, la organización que reúne a los movimientos sociales que se identifican con el Frente de Todos y militan de cara a la realidad de los más necesitados. Es un continente que se expande desde hace años en un país que no crece. Hoy en muchos casos también funcionarios, los dirigentes del Movimiento Evita, Barrios de Pie, el Movimiento de Trabajadores Excluidos y el Frente Darío Santillán funcionan como intermediarios entre los reclamos de decenas de miles de personas que habitan el límite de la pobreza y un Estado que despliega un importante dispositivo de contención que no alcanza para paliar los efectos de una inflación interanual que, en los últimos 12 meses, llegó al 50,2%.  

Los datos de la Catedra Unesco muestran que junto con la pobreza crece la desigualdad. En el cuarto trimestre de 2020, casi la mitad de la torta (48,7%) se concentraba en los dos deciles más ricos. Los hogares más ricos cuentan con ingresos per cápita 21 veces más altos que los más pobres y el ingreso promedio de los asalariados no registrados, en ese cuarto trimestre de 2020, fue de 18.038 pesos. Casi un año después, el Salario Mínimo Vital y Móvil acaba de ascender a 28.028 pesos, con la Canasta Básica Alimentaria fijada por el INDEC en $66.488 para una familia tipo. 

En la fila hay, sobre todo, personas de más de 50 años y las mujeres son mayoría. Cualquier silla con alguna posibilidad de ser plegada sirve para amortiguar la espera, que fue sobre todo larga durante la medianoche de este viernes, antes de que se habilitara el paso por el atrio del santuario a los fieles.

El supermercado ya abrió y los miñones están en la góndola. La semana que viene vendrá el aumento.

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